Faro

“Aquí está la resistencia trans”

Transfeminismos y despatologización trans

  • “El camino de Moisès”. 2002. Cecilia Barriga. Imagen de Flore-Aël Surun. 2003

 

“El mismo nombre de trans significa una bandera que no debe ceder el movimiento feminista en su más profunda expresión. Porque somos personas que visiblemente hemos transitado de una condición aún peor, más opresora, la clandestinidad, hasta ésta mucho más tranquila. Nos hemos liberado. Somos mujeres que hemos tenido que ser reconocidas o nacionalizadas. Somos un paradigma de la condición humana que todos pueden ver. Personas en proceso, en transición. Personas trans. Y este derecho al cambio social liberador, al no esencialismo, es lo que reivindica el feminismo para todo ser humano” (Pérez, 2000: 4).

***

En 2012, Sandra Fernández y Aitzole Araneta escriben “Genealogías Trans(feministas)” dentro del volumen “Transfeminismos. Epistemes, fricciones y flujos” (Solá y Pérez, 2012). En el texto describen tres agentes diferentes que va participar en la construcción de esta genealogía, que está contada como un tránsito desde los comienzos de los colectivos transexuales o lgtb “oficialistas” (1977-2005) pasando por el momento en el que surge el movimiento de Despatologización trans (2006-2010) hasta la consolidación del Transfeminismo (2010-15) (Fernández y Araneta, 2013: 46).

Movimiento Transexual (1977-2005)

Juana Ramos en su texto “Las Asociaciones de transexuales” (Ramos, 2009b) realiza una de las primeras aproximaciones a la historia del Movimiento Transexual (MT) en España, y nos cuenta como, en sus comienzos, el MT se encontraba habitualmente diluido dentro del movimiento gay, de una forma muy parecida a lo que había sucedido en otros contextos internacionales.

“Los términos homosexual y transexual se mezclaban y confundían. La transexualidad se percibía como una manifestación exacerbada de la homosexualidad. Circulaba la idea de que una transexual era una persona tan extremadamente gay que adoptaba forma de mujer para poder vivir sin complejos su homosexualidad. En aquellos momentos el término transexual se identificaba con la persona que cambia de hombre a mujer ya que la transexualidad masculina era prácticamente desconocida, o “invisible” (Ramos, 2009b).

En la primera manifestación del movimiento homosexual de 1977, varias mujeres transexuales encabezaron  la manifestación. Desde entonces, la aparición pública de las transexuales “generó multitud de reacciones de desprecio hacia el colectivo, tanto por parte de la prensa como desde diversos sectores de los partidos políticos, incluida la izquierda” (Ramos: 2009b).

“La revista Diez Minutos, refiriéndose a la presencia trans en la cabecera de la manifestación expone: “su presencia y actitud causaba repulsa, guasa e indignación entre los transeúntes de Las Ramblas”. Enrique Tierno Galván, por entonces dirigente del PSP, argumenta: “todo lo que es ambiguo nos perjudica, (…) sólo se trata de degeneraciones de la vida, personas que han desviado sus instintos y que no han tenido un tratamiento psicológico a tiempo”. Desde la ORT se hablaba de: “víctimas de deformaciones educativas, psicológicas y físicas” (Ramos, 2009b).

En 1977, meses antes de la primera manifestación, se había producido una fuerte escisión en el FAGC, debido a las diferencias entre el colectivo transexual y el homosexual, cuyo resultado fue la constitución de la Coordinadora de Collectius per l’Alliberament Gai (CCAG), en cuyo seno se creó el Colectivo de Delincuencia y Marginación, donde se integró un grupo de travestis y transexuales llamado “La Pluma” (Transexualia.org, 2015). Posteriormente, en 1979, se crea el primer grupo reivindicativo de transexuales, nacido en Barcelona, dentro de la CCAG, y con el nombre de Colectivo de Travestis y Transexuales (CTT).

“Ese mismo año la manifestación del Orgullo Gay fue prohibida en Barcelona. Aun así desde la CCAG se convocó a gays, lesbianas y también, por primera vez, expresamente a travestis y transexuales. La manifestación terminó con fuertes enfrentamientos entre la policía y un grupo de 500 travestis y transexuales que se negaron a disolverse y organizaron cortes de tráfico y barricadas en Las Ramblas” (Ramos: 2009b).

Esta alianza pronto comenzó a resquebrajarse ya que gais y lesbianas comenzaron a adoptar posturas separatistas iniciando los primeros enfrentamientos. Desde las filas homosexuales se comenzaron a publicar declaraciones con contenido transfóbico y expulsaron de sus grupos a miembros de la comunidad transgénero (travestis y transexuales) (Ramos, 2009b).

“En agosto del 79 el FAGC elabora un comunicado exponiendo: “la problemática de los travestidos y transexuales se inscribe en unas coordenadas que los hace fácilmente manipulables tanto por la prensa gráfica como escrita”. En el verano de 1980 la revista Party, representativa de la prensa rosa en aquellos momentos, publica una serie de artículos fuertemente polémicos sobre la transexualidad. En uno de ellos se describe a travestis y transexuales como: “la expresión cómica de la homosexualidad”, “gente con un coeficiente intelectual que deja mucho que desear”, “esperpénticas actitudes que responden a desequilibrios individuales”, “una payasada y un desagradable show callejero” (Ramos, 2009b).

Estos fueron algunos de los grandes desencuentros que provocaron que las activistas fueran creando sus propias asociaciones, la mayor parte de ellas relacionadas con la prostitución. Según Ramos, “esta relación es lógica si pensamos que a hasta el momento en el que el colectivo transexual comenzó a hacerse visible la mayoría de los sistemas sociales las relegaron a los ámbitos laborales de la prostitución y el espectáculo” (Ramos, 2009b).

En la década de los ochenta aparecen los primeros casos de SIDA. Tanto la prensa como las fuerzas policiales acosaron sistemáticamente a la población de mujeres trabajadoras del sexo, quienes ante esta situación y ante el silencio de los colectivos de gays y lesbianas, comienzan a desplazar su activismo hacia la lucha contra el acoso policial y contra el estigma social que identificaba transexualidad y SIDA. En 1989 se aprueba la Resolución del Parlamento Europeo sobre la discriminación de los transexuales, después de que varios países europeos aprobaran leyes sobre transexualidad. Este hecho supuso el reconocimiento del derecho a la identidad sexual y proponía toda una serie de recomendaciones al resto de miembros europeos para acabar con la transfobia institucional. El Tribunal Supremo dicta las primeras sentencias en el contexto español y en 1983 la Reforma del Código Penal despenaliza las operaciones de cambio de sexo (Ramos,  2009b).

El 17 de agosto de 1987 se constituye la Asociación Española de Transexuales (AET – Transexualia) a partir de un grupo de amigas, todas ellas trabajadoras sexuales, que comenzaron a reunirse para encontrar una solución a la situación de acoso policial que sufrían (Transexualia.org, 2015).

Las “III Jornadas Feministas Estatales. Juntas y a por todas(FOFE, 1993) de Madrid de 1993 significaron la entrada con fuerza en el movimiento feminista de los debates sobre transexualidad (Garaizabal, 2012: 259). Transexualia participa en estas jornadas junto a otros dos colectivos transexuales animadas por Cristina Garaizábal y Empar Pineda. Este hecho tuvo como consecuencia que dentro de la asociación se formase el grupo Mujeres de Transexualia y comenzasen a participar en la convocatoria del 8 de marzo (Ramos, 2009b). “Siete años más tarde, en las “Jornadas feministas. El feminismo es… y será” de Córdoba del año 2000, Kim Pérez introducirá el concepto “transfeminismo” en la ponencia “¿Mujer o trans? La inserción de las transexuales en el movimiento Feminista” (Pérez, 2000; Solá, 2012: 268).

“Muchas de nosotras, en ese momento, no teníamos ninguna duda de que si ellas se sentían mujeres no íbamos a ser nosotras quienes se lo negáramos, aunque no fue así en todos los sitios. […] Pero hoy puedo decir que seguíamos viendo el mundo dividido en mujeres y hombres y, aunque debilitáramos estas categorías y planteáramos que no existían identidades fuertes, nunca discutimos el tema de las “fronteras” (las intersexuales o los transgéneros), si bien desde el principio cuestionamos la idea de que fuera una enfermedad y hablábamos de “una posibilidad más de desarrollo de la identidad de género”, pero sin extraer más conclusiones de ello” (Garaizabal, 2012: 259).

En 1995 nació Hetaira (Colectivohetaira.org, 2015), el colectivo en defensa de los derechos de las prostitutas, “con la finalidad de crear un espacio de intercambio entre mujeres donde se pudiera cuestionar el estigma que pesa sobre las prostitutas, así como atender a sus demandas concretas y apoyar su constitución como sujetos de derecho” (Garaizabal, 2012: 253). En el colectivo también participaban miembros de la AET (Ramos, 2009b).

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A mediados de 1995 comenzaron a participar hombres transexuales en la AET. Según Ramos (2009b), la creación de asociaciones específicas de hombres transexuales es consecuencia de la falta de interés e identificación de los hombres trans con los debates sobre cuestiones relativas al trabajo sexual que se estaban produciendo en estos colectivos. “También es apropiado comentar el rechazo que provocaban en los hombres los temas relativos a una profesión llena de tabúes y estigmas sociales, y que nada tenía que ver con ellos. Por otra parte los problemas con los que se enfrentaban hombres y mujeres transexuales en sus vidas cotidianas eran y son distintos” (Ramos, 2009b).

“Mientras que las mujeres transexuales son más identificables y tienen que soportar el peso de las estructuras patriarcales, los hombres transexuales pasan más desapercibidos, pero se enfrentan al problema de su “invisibilidad”, su falta de reconocimiento” (Ramos, 2009b).

El primer grupo de transexuales masculinos que surge en el del Estado español se creó en el año 2000, aunque no sé legalizó de forma oficial hasta 2001. El Grupo de Transexuals Masculins de Barcelona (GTMB) (Ca.wikipedia.org, 2015c) surgió como una propuesta espontánea por parte de hombres transexuales que se encontraban regularmente dentro del Col·lectiu de Transsexuals de Catalunya (CTC) con la finalidad de reforzar sus vínculos y dar voz a sus reivindicaciones particulares.

Ya en 1990 los colectivos transexuales comenzaron a solicitar al Ministerio de Sanidad la inclusión del cambio de sexo en la Seguridad Social. A mediados de los noventa obtuvieron respuesta, a través de la publicación en prensa del nuevo catálogo de prestaciones, en la que se declaraba explícitamente que los tratamientos  de cambio de sexo quedaban excluidos de la Seguridad Social (Ramos, 2009b).

En 1998 se publica el libro “Transexualidad, transgenerismo y cultura” (Nieto, 1998), un conjunto de artículos que se distancian del modelo médico de sexualidad”. También comienzan a suceder en esa época una serie de exposiciones dentro del ámbito del arte que van a poner encima de la mesa la problemática de la transexualidad, el transgenerismo y la identidad desde una perspectiva de la representación, y que serán muy relevantes en la historia del movimiento feminista del arte y en la creación de una “cultura trans” en el contexto español. En primer lugar, la exposición “El rostro velado, Travestismo e identidad en el arte” (Kmk.gipuzkoakultura.eus, 1997) que tuvo lugar en el Koldo Mitxelena entre el 12 de junio y el 6 de septiembre de 1997. En segundo lugar, la exposición “Transgeneric@s. Representaciones y experiencias sobre la sociedad, la sexualidad y los géneros en el arte español contemporáneo” (Kmk.gipuzkoakultura.eus, 1998; Marín, 1998), comisariada por Juan Vicente Aliaga y Mar Villaespesa, que se celebró en el Koldo Mitxelena de Donostia entre el 3 de diciembre de 1998 y el 6 de febrero de 1999. En tercer lugar, la exposición “Trans Sexual Express: A Classic for the third Millennium” (Arakistain y Martínez, 2001; Serra, 2001; Vidal, 2001), que se pudo visitar en el Centre d’Art Santa Mònica (CASM) de Barcelona del 27 de junio al 30 de septiembre de 2001. En cuarto y último lugar, la exposición “Héroes caídos. Masculinidad y representación” presentada en el Espai d’Art Contemporani de Castelló (VV.AA., 2002; EACC, 2002; Forastelli, 2002; Fabra, 2002). Comisariada por José Miguel G. Cortes tuvo lugar entre el 26 de abril y el 23 de junio de 2002.

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Otro de los acontecimientos importantes en esta genealogía es el estreno del documental “El camino de Moisés” (2002) (El camino de Moisés, 2002Elcaminodemoises.com, 2015Martínez, 2005) de Cecilia Barriga. Emitido por primera vez en el programa Documentos TV de Televisión Española en abril de 2003, y cuatro meses más tarde por el canal internacional, fue premio especial del jurado en DOCUMENTA-04. El documental gira en torno a la vida de Moisés, uno de los pocos transexuales masculinos que había entonces en España. Uno de los pioneros en luchar por la visibilidad de la realidad FTM  y una de las primeras expresiones de despatologización trans de nuestro contexto. En 2005, el propio Moisés Martínez, expuso la serie fotográfica “Falosinplastia”, a favor de “una identidad y una sexualidad sin cicatrices” (Martínez, 2005), una crítica a las operaciones genitales (faloplastias) que se realizan a los transexuales masculinos.

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Después de la creación del GTMB surge en Madrid el colectivo El Hombre Transexual (HT) (Elhombretransexual.es, 2015), que desde 2003 trabaja por la visibilidad de la realidad de la transexualidad FTM, a través de grupos de ayuda emocional, preocupándose por el bienestar psico-social de los hombres transexuales y su entorno familiar, laboral y educativo. El contacto entre ambos grupos tendrá como consecuencia la organización, ese mismo año en Barcelona, de las “I Jornadas Estatales de Transexualidad Masculina (Nodo50.org, 2003) que tuvieron lugar los días 6, 7 y 8 de diciembre de 2003 en el Centre Civic Pati Llimona, y las jornadas “Nuevas masculinidades” del CCCB. En las jornadas estatales se debatió principalmente sobre la situación jurídica y los protocolos sanitarios. También tuvieron lugar un taller de dildos con Paul Preciado, un taller para padres y madres y otro para parejas de transexuales, y se pudieron ver públicamente los documentales “El Camino de Moisés” (2002) y “Venus Voyz”(2002) entre otros.

Movimiento trans prodespatologización (2006-2010)

“Ni homes, ni dones. Ni disfòrics, ni transtornats, ni transsexuals. Només som guerrilleres o guerrillers segons el moment. Pirates del gènere, buscadors de tresors. Som Trans-resistents, Trans-guerrilleres, Trans-ciutadanes, Travolakes, Drag-Kings i DragQueens. Dissidents de l’heteropatriarcat” (Guerrilla Travolaka, 2009).

Juana Ramos explica como el movimiento transexual, en sus inicios, había comenzado muy ligado a la concepciones clínicas. “El “verdadero transexual”, como se consideraba entonces e incluso sigue haciéndose hoy en día, sobre todo desde las élites profesionales, era la persona que pasaba por una cirugía de genitales o situaba esta intervención dentro de sus máximas existenciales” (Ramos, 2009b). Ramos también explica como en EE.UU en los años ochenta el movimiento transexual comenzó a desligarse de las categorías médicas transformándose en un movimiento más global llamado transgenerismo.

“Ya no resultaba tan importante la cirugía de genitales, sino que primaba el género, es decir la concepción social del sexo. Comienzan a aparecer personas transexuales que manifiestan públicamente su deseo de no operarse, reivindicando la primacía de su sexo psico-social sobre el genital. La comunidad transgenérica engloba todas las categorías transgresoras de la norma establecida relativa al binomio sexo-género (transexuales que quieren operarse, los que no, transformistas o personas que se visten ocasionalmente con ropajes asociados al otro sexo)” (Ramos, 2009b).

Según Fernández y Araneta (2013) el surgimiento de la Guerrilla Travolka fija el nacimiento del movimiento prodespatologización de la identidades trans en el Estado español, “podemos fijar el nacimiento del movimiento prodespatologización de las identidades trans en torno al surgimiento de la Guerrilla Travolaka (Barcelona, 2006) y las nuevas articulaciones que comenzaron a gestarse a partir de esta fecha” (Fernández, Aireneta, 2013: 45).

“Guerrilla condensa varios rasgos que caracterizarán a los grupos que harán de la lucha trans un eje central de su activismo: son movimientos autónomos, no identitarios y con una elaboración de lo trans explícitamente enmarcada en la lucha contra el heteropatriarcado. Es decir, los inicios del movimiento prodespatologización están enraizados en las luchas feministas transmaribolleras críticas y radicales. Surgen a partir de grupos involucrados en una denuncia más amplia de las condiciones de opresión que atraviesan los márgenes (mercantilización, institucionalización y despolitización del movimiento lgtb, regulaciones de extranjería, expropiación de los derechos laborales de las trabajadoras sexuales…)” (Fernández, Aireneta, 2013: 45-46).

El colectivo Guerrilla Travolaka irrumpe en 2006 en Barcelona (Guerrilla Travolaka, 2007; ), con sede en el desaparecido CSO Can Vies, desarrollando un discurso-acción público que desligaba los cuerpos, las vidas y el pensamiento trans de las narrativas médicas. “Las vidas trans emergían desde una colectividad propia que combatía la medicalización de la mirada a través del deseo: aparecían los cuerpos trans como lugares de deseo, un deseo expropiado y reapropiado” (Fernández, Aireneta, 2013: 45). Todavía son recordadas sus primeras performances reivindicativas frente a la UTIG del Hospital Clínic de Barcelona, “Recicla la disforia de género” (2007) (Máquinas de guerra: entrevista a Teo, 2014), “Euforia de género” (Acción Euforia de género, 2007) y “La transgenérica de mudanzas” (La transgenérica de mudanzas, 2006) entre otras (Activismo trans. Guerrilla travolaka Accions”, 2007). Fue un colectivo muy activo y realizaron multitud de encuentros, kafetas, fiestas, talleres, visionados de películas, charlas y manifestaciones. Produjeron toda una serie de imágenes que supusieron un giro radical en la manera de representar los cuerpos trans, tal como hicieron los colectivos queer de los años noventa.

“Queremos apoderamos del género, redefinir nuestros cuerpos y crear redes libres y abiertas donde poder desarrollamos, donde cualquiera pueda construir sus mecanismos de seguridad contra las presiones de género. No somos víctimas, nuestras heridas de guerra nos sirven como escudo… Nos presentamos no como terroristas, sino como piratas, trapecistas, guerrilleros, RESISTENTES del género… Defendemos la duda, creemos en el “volver atrás” médico como un seguir hacia delante, pensamos que ningún proceso de construcción debe tacharse de IRREVERSIBLE. Queremos visibilizar la belleza de la androginia. Creemos en el derecho a quitarse las vendas para respirar y el de no quitárselas nunca, en el derecho a operarse con buenos cirujanos y no con CARNICEROS, en el libre acceso a los tratamientos hormonales sin necesidad de certificados psiquiátricos, en el derecho a auto-hormonarse. Reivindicamos el vivir sin pedir permiso… Ponemos en duda el protocolo médico español que desde hace años establece unas pautas absurdas y tránsfobas para cualquier ciudadano que desea tomar hormonas de su “sexo” contrario. No creemos en las disforias de género, ni en los trastornos de identidad, no creemos en la locura de la gente, sino en la locura del sistema. No nos clasificamos por sexos, nosotros somos todos diferentes independientemente de nuestros genitales, nuestras hormonas, nuestros labios, ojos, manos… No creemos en los papeles, en el sexo legal, no necesitamos papeles, ni menciones de sexo en el DNI, creemos en la libre circulación de hormonas (que, de hecho, ya existe…). No queremos más psiquiatras, ni libro de psiquiatras/psicólogos, no queremos más “Test de la Vida Real”. No queremos que nos traten como enfermos mentales… porque no lo somos… ¡y así es como nos llevan tratando desde hace mucho tiempo! Creemos en el activismo, en la constancia, en la visibilidad, en la libertad, en la resistencia…” (Guerrilla Travolaka en Preciado, 2008: 233-234).

A partir de este momento, comenzó a surgir una red de grupos en la que los colectivos no eran ni  exclusivamente ni mayoritariamente trans (Férnandez y Araneta, 2013). En el año 2006 se crean los colectivos 7menos20 en Vitoria (7menos20, 2006) y Maribolheras Precarias  en La Coruña (Maribolheras.blog.com, 2015; Reinventemos o futuro. Maribolheras precárias, 2008), y un año después Acera del frente en Madrid (Acera del Frente, 2007).

Después de más de treinta años de lucha por parte de las diferentes organizaciones del Movimiento Transexual, el 15 de marzo de 2007 se aprobó la Ley reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas (Ley 3/2007) más conocida como la “Ley de identidad de género”, que reconoció el derecho a la identidad de género de las personas, al libre desarrollo de las mismas y que éstas sean tratadas de acuerdo a su identidad. También estableció los protocolos por los cuales tendrán que pasar las personas trans para cambiar su nombre y para acceder a los procesos de reasignación sexual.

“Se entiende por identidad de género a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales”. Artículo 2 (Ley 3/2007).

Aunque la ley incluye otras expresiones de género, “como la vestimenta, el modo de hablar y los modales” y hace explícito que “en ningún caso será requisito acreditar intervención quirúrgica por reasignación genital total o parcial, ni acreditar terapias hormonales u otro tratamiento psicológico o médico” (Ley 3/2007), la realidad es que las personas que quieren cambiar su nombre y su sexo en el Registro Civil está sometidas a una serie de requerimientos un tanto controvertidos. Por una parte es necesario un “informe de médico o psicólogo clínico diagnosticando disforia de género, un certificado de salud mental. Por otra parte, un “informe médico” del colegiado bajo cuya dirección se ha realizado tratamiento médico durante al menos dos años para acomodar las características físicas al sexo reclamado, obligando a las personas trans a realizar un tratamiento hormonal obligatorio de al menos dos años. En el caso de los chicos trans no es obligatorio la realización de una histerectomía (extracción del aparato reproductor femenino). Lucas Platero apunta que todos estos procesos confirman el gran proteccionismo que existe ante la idea de que este proceso no sea algo reversible y denuncia que de momento solo lo pueden realizar las personas con nacionalidad española (Platero, 2014a). La ley comenzó su andadura con la celebración de la misma por parte de los colectivos transexuales (que abrazaban el concepto de disforia de género considerándolo la llave de acceso a las operaciones de reasignación sexual) y con gran rechazo por parte de la red de colectivos pro-despatologización (en contra del diagnóstico psiquiátrico) que estaba emergiendo en ese momento. Comenzaba una de las luchas de fronteras entre transexuales y transgéneros.

El 7 de octubre de 2007, Guerrilla Travolaka, AET y activistas independientes convocaron la 1º Manifestació de  lluita Transsexual, Transgènere i Intersexual de Barcelona (Mani Trans Bcn, 2007). Bajo el lema “Prou disfòria  de gènere” cientos de personas se manifestaron en contra del diagnóstico psiquiátrico por las calles del centro de la Barcelona y reivindicaron su “euforia de género”. “La manifestación se hizo en alianza con París y con Lisboa, después de unos encuentros internacionales en Marsella” (Existrans, 2006; Existrans.org, 1997; Máquinas de guerra: entrevista a Teo, 2014). Hasta este momento el movimiento transexual se manifestaba el 28J integrado dentro de la manifestación unitaria LGTBI.

“Perquè no som malalts mentals pel fet de ser trans; no som trastornats pel fet de construir el gènere fora de les normes establertes per la medicina i els governs. Volem fer sentir les nostres veus i no ser tractats mai més ni com a victimes ni com a malalts polítics. I perquè volem tenir dret a decidir sobre els nostres cossos, els activistes trans que signem aquest manifest exigim la retirada del “Trastorn de la Identitat de Gènere” de la Classificació Internacional de Malalties, i la completa despatologització de les identitats trans” (Mani Trans Bcn, 2007).

Al año siguiente, el 11 de octubre de 2008, vuelven a la calle en la 2º Manifestació per la lluita Transgènere, Transsexual i Intersex de Barcelona “Ni homes, ni dones, el binarisme ens emmalalteix” (Mani Trans Bcn, 2008). Por segunda vez lxs activistas trans e intersex de Barcelona visibilizaron la violencia, la precariedad y la vulnerabilidad que estaba viviendo el colectivo, denuncian la transexualidad y la intersexualidad como procesos médicos de normalización binaria y reclaman la retirada de la transexualidad como “trastorno de identidad sexual” de los manuales de psiquiatría internacionales. La manifestación se enmarcó en una jornada de lucha que tuvo lugar en diversas ciudades europeas: La Coruña, Barcelona, Bilbao, Bruselas,  Donostia, Gasteiz, Lisboa, Madrid, Paris y Zaragoza (Mani Trans Bcn, 2008). Una semana después, el 18 de octubre se celebraron las jornadas “Sexualitats trans-gresores” en el Centre de Cultura de Dones Francesca Bonnemaison (CCDFB) de Barcelona.

En 2008, se tradujo por fin al castellano el libro de Jack Halberstam “Masculinidad femenina (Halberstam, 2008), uno de los primeros textos que tratan sobre la diversidad de las masculinidades producidas por mujeres, drag kings, transgéneros y FTM, y sus representaciones, en el contexto anglosajón. Paul Preciado publicó el libro “Testo Yonqui (Preciado, 2008bMiradas 2 – Testo Yonqui, de Beatriz Preciado, 2009) en el que presenta su experiencia de intoxicación voluntaria a base de testosterona como un “proceso auto-cobaya”, una “ficción auto-política”, una “auto-teoría” (Preciado, 2008: 15). Ambos libros tendrán una repercusión muy importante dentro de los movimientos de lesbianas masculinas, transgéneros y transexuales del contexto español, convirtiéndose en uno los textos de cabecera para aquellas personas interesadas en las masculinidades subversivas. El colectivo Post-Op edita la revista postporno “Piratte” (PostOp, 2008) en la aparecen personas trans, genderfuckers, marimachos, kings, y en la que participaron Itziar Ziga, Miguel Misse, Eric Huma, Miss Perkances, Florian, Maro y las propias Post Op. “La idea inicial era colocar subrepticiamente la revista en los sex shops y tiendas especializadas de tal manera que el  comprador se la llevase a casa pensando que era una versión de la revista Private” (Postop-postporno.tumblr.com, 2013). En 2013 se amplía el proyecto al editar un documental sobre la revista con motivo del décimo aniversario del colectivo PostOp (Revista Piratte, 2008-2013).

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Después de las primeras manifestaciones trans y de la realización de jornadas y debates a favor de la despatologización de personas trans e intersex continúan surgiendo colectivos a lo largo y ancho de la península. En febrero de 2009 se crea Trans-tornadxs (Trans-Tornadxs, 2013), el colectivo trans de Zaragoza.  En el marco de la preparación de las Jornadas Feministas Estatales que se celebrarían en Granada en diciembre de 2009, aparece Conjuntos Difusos, un grupo de personas que comenzaron a reunirse para debatir sobre el cuestiones relacionadas con el no binarismo de género (Conjuntos Difusos, 2009; Autonomiatrans.es, 2015).

“La noción milenaria del binarismo de género, que es claramente ideológica y no corresponde a la realidad objetiva, debe sustituirse por un no-binarismo realista, que puede expresarse como conjuntos difusos de género, formados por afirmaciones personales de identidades difusas. Una identidad difusa no se define por un sí o no, sino por un más o menos, desarrollado según una lógica informal o difusa” (Conjuntos Difusos, 2009).

La Xarxa d’Acció Trans-Intersex de Barcelona (Transblock.wordpress.com, 2009), asociación creada por Guerrilla Travolaka con la que pretendían  establecer relaciones “estratégicas” con las instituciones, organizó en mayo  y junio de 2009 dos eventos de gran importancia en la visibilidad de las personas trans e interesex. El 16 de mayo se organiza la jornada “Moviment Intersex: Contexts i horitzonsen el CCCB de Barcelona, uno de los primeros espacios de debate sobre las realidades y vivencias de las personas intersex en la ciudad  (Guerrilla-travolaka.blogspot.com.es, 2009). Entre el 22 y 26 de junio organizó el “1º Festival Internacional de Cinema Trans-Intersex “MosTra’ns (MosTra’ns, 2009) que se convirtió en un ejercicio de visibilidad y de activismo audiovisual con el que lxs activistas querían poner sobre la mesa las diversas formas de vida de las personas transexuales, transgénero e intersexuales con el objetivo de “establecer referentes y acercar esta realidad a la  sociedad barcelonesa para así romper tópicos y estereotipos” (MosTra’ns, 2009). Dentro de la muestra se expusieron varios títulos entre los que destacó el documental “El test de la vida real” (El test de la vida real, 2009) dirigido por Florencia P. Marano, donde, desde una perspectiva queer, el colectivo trans hace un llamamiento a romper con las viejas estructuras, “a ser capaces como ellos de deconstruir tanto el género como el sexo, que ya no veamos hombres y mujeres, sino simplemente personas” (El test de la vida real, 2009).

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En octubre de ese mismo año, Trans-Block, la AET y activistas independientes vuelven a la calle por tercera vez en la 3ª Manifestació per la lluita Transsexual, Transgènere i Intersexual de Barcelona “La Transsexualitat no  és cap malaltia” (Mani Trans Bcn, 2009; Manifestación Stop Trans Pathologisation – 2012, 2009). Ese año se adhesionaron casi treinta ciudades de todo el mundo en las que se realizaron manifestaciones simultáneas y  otras actividades. Comenzaba la campaña internacional por la despatalogización de las identidades Trans “STP 2012” Stop Trans Pathologization (Stp2012.info, 2009) con el objetivo principal de conseguir la retirada de la categoría “disforia de género” y “trastorno de identidad de género” de los catálogos diagnósticos DSM y CIE. Demandaban también el derecho a cambiar el nombre y el sexo en los documentos oficiales sin tener que pasar por ninguna evaluación médica ni psicológica, el cese de las operaciones a recién nacidxs intersex, el acceso al mundo laboral y la concesión inmediata de asilo político a las personas migrantes (Stp2012.info, 2009).

“La gran potencialidad de esta campaña, que pretende acabar con la violencia que implica en las personas transexuales el diagnóstico de disforia de género, ha supuesto un punto de inflexión en el movimiento trans de nuestro contexto. Principalmente, ha reforzado los procesos de movilización de las comunidades, ha permitido la articulación de un espacio potente, autónomo y crítico para las luchas trans que en nuestro contexto se encontraban, en gran parte, diluidas en los movimientos LGBT y ha creado una base firme para el seguimiento de una nueva corriente: el transfeminismo” (Sola, 2012: 271).
“Al calor de la elaboración del nuevo DSM-V (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) los colectivos transexuales han lanzado una campaña internacional por la despatologización de la transexualidad, en la que explícitamente se plantea la desaparición de la transexualidad como enfermedad en este manual. La presencia de estos colectivos en las Jornadas Feministas de Granada, en diciembre de 2009, supuso, desde mi punto de vista, nuevos retos al pensamiento feminista” (Garaizabal, 2012: 259).

Las Jornadas Feministas Estatales “30 años después. ¡Aquí y ahora!” (Asambleademujeresgranada.com, 2009; CEOF, 2010Jornadas Feministas Estatales.”30 años después”, 2009Isabel Franc en el acto de inauguración de Las Jornadas Feministas de Granada, 2009) de Granada se celebraron en diciembre de 2009. Por primera vez los trans masculinos participaban en un encuentro estatal feminista y la reflexión sobre las masculinidades fue tema de importantes debates” (Solá, 2012: 271) como demuestran las ponencias “Reflexiones feministas sobre el no binarismo” de Kim Pérez, Belissa Andía, Miriam Solá y Miquel Missé (CEOF, 2010:183-193; Reflexiones feministas sobre el no binarismo, 2009) y “La masculinidad de las biomujeres: marimachos, chicazos, camioneras y otras disidentes” de Lucas Platero (Platero, 2009b). En la multitudinaria  manifestación que aconteció en las calles de Granada (5000 feminismos, 2010) se pudieron escuchar con fuerza los lemas “Aquí, está, la resistencia trans” y “El feminismo será trans, o no será”.

Los debates que surgieron en en esta etapa tendrán como consecuencia la publicación de toda una serie  de textos sobre la cuestión del no binarismo, la despatologización y la violencia de género desde una perspectiva queer. Gerard Coll-Planas publicó “La voluntad y el deseo. La construcción social del género y la sexualidad(Coll-Planas, 2010; Coll-Planas, 2015), y junto a Miquel Missé editaron, “El género desordenado. Críticas en torno a la patologización de la transexualidad(Missé y Coll-Planas, 2010; Elgenerodesordenado.wordpress.com, 2010Coll-Planas, 2015).

Transfeminismo (2010-2015)

“Con el concepto transfeminismo, en proximidad a los postulados queer, algunas organizaciones feministas que surgen en los últimos años han reclamado una palabra que suena mejor que queer, algo más tangible, más sencillo de hacerlo propio y que va cargado de potencia y frescura. Al mismo tiempo el concepto ha permitido la articulación de toda una serie de discursos minoritarios de prácticas políticas, artísticas y culturales que estaban emergiendo en las comunidades feministas, okupas, lesbianas, anticapitalistas, maricas y transgénero” (Sola, 2012: 272).

Miriam Solá afirma en “La re-politización del feminismo, activismo y microdiscursos posidentitarios” (Solá, 2012) que “el transfeminismo cristaliza la necesidad política de hacerse cargo de la multiplicidad del sujeto feminista” (Solá, 2012: 272). El vocablo transfeminismo, a diferencia del concepto queer, conserva el término “feminismo”, para responsabilizarse “de una genealogía, de unas experiencias y unos vínculos con las luchas feministas que le preceden y permite no olvidar las diferentes posiciones de poder de hombres y mujeres en la sociedad” (Solá, 2012: 273).

“Permite entender el género como un dispositivo de poder que impone las categorías de hombre/mujer y masculino/femenino con el fin de producir cuerpos que se adapten al orden social establecido. El transfeminismo parte de que el género, en interacción con la raza, la clase, la sexualidad y otras marcas diacríticas es un mecanismo de poder que se apoya en el patriarcado y en el capitalismo y cuyas presiones afectan de forma directa y específica a las mujeres, pero también a otros individuos o grupos. Es en este sentido que el transfeminismo permite una conciencia de la opresión común y unos objetivos de lucha colectivos entre diferentes personas que, aunque no se agrupan bajo una misma etiqueta identitaria, comparten experiencias de subalternidad por motivos de sexo, género y sexualidad” (Solá, 2012: 272-273).

Las Jornadas Feministas Estatales de Granada de 2009 supusieron un disparador del transfeminismo (Solá, 2012: 272) y fue el lugar donde se redactó el “Manifiesto para la insurrección transfeminista” (VV.AA., 2009),  que fue firmado por toda una serie de colectivos, activistas feministas, lesbianas y transgénero y “puso el broche final a una década de circulaciones, debates y trabajos” (Sentamans, 2013: 33). “El surgimiento de una nueva alianza ya estaba sobre la mesa” (Solá, 2012: 272).

“MANIFIESTO PARA LA INSURRECCIÓN TRANSFEMINISTA
Hacemos un llamamiento a la insurrección TransFeminista:
Venimos del feminismo radical, somos las bolleras, las putas, lxs trans, las inmigrantes, las negras,las heterodisidentes… somos la rabia de la revolución feminista, y queremos enseñar los dientes; salir de los despachos del género y de las políticas correctas, y que nuestro deseo nos guíe siendo políticamente incorrectas, molestando, repensando y resignificando nuestras mutaciones. Ya no nos vale con ser sólo mujeres. El sujeto político del feminismo “mujeres” se nos ha quedado pequeño, es excluyente por sí mismo, se deja fuera a las bolleras, a lxs trans, a las putas, a las del velo, a las que ganan poco y no van a la uni, a las que gritan, a las sin papeles, a la marikas…
Dinamitemos el binomio género y sexo como práctica política. Sigamos el camino que empezamos, “no se nace mujer, se llega a serlo”, continuemos desenmascarando las estructuras de poder, la división y jerarquización. Si no aprendemos que la diferencia hombre mujer, es una producción cultural, al igual que lo es la estructura jerárquica que nos oprime, reforzaremos la estructura que nos tiraniza:las fronteras hombre/mujer. Todas las personas producimos genero, produzcamos libertad. Argumentemos con infinitos géneros…
Llamamos a la reinvención desde el deseo, a la lucha con nuestros cuerpos ante cualquier régimen totalitario. ¡Nuestros cuerpos son nuestros!, al igual que lo son sus límites, mutaciones, colores, y transacciones. No necesitamos protección sobre las decisiones que tomamos en nuestros cuerpos, transmutamos de género, somos lo que nos apetece, travestis, bollos, superfem, butch, putas, trans, llevamos velo y hablamos wolof; somos red: manada furiosa.
Llamamos a la insurrección, a la ocupación de las calles, a los blogs, a la desobediencia, a no pedir permiso, a generar alianzas y estructuras propias: no nos defendamos, ¡hagamos que nos teman!
Somos una realidad, operamos en diferentes ciudades y contextos, estamos conectadxs, tenemos objetivos comunes y ya no nos calláis. El feminismo será transfronterizo, transformador, transgénero o no será, el feminismo será TransFeminista o no será…” (VV.AA., 2009: 280).

En marzo de 2010, poco antes de las “I Jornadas Transfeministas”, surge en Barcelona el colectivo Trans-Block. Piratas del género (Trans-Block, 2009), heredero del colectivo Guerrilla Travolaka y de la Xarxa d’Acció Trans-Intersex.

Somos militantes activas del movimiento trans que ha emergido en estos años en nuestra ciudad, Barcelona. Venimos de las terapias de grupo, de las cicatrices, de las cajas de hormonas, de horas sin dormir con la mirada clavada en el espejo. Venimos de espacios feministas, tranzmarikabollos, okupados, anticapitalistas, antipsiquiátricos, artísticos y performativos, pero sin duda alguna, somos herederas del colectivo Guerrilla Travolaka. Acción política, militancia de calle, crítica y alternativa. Espacios de diálogo, de seguridad, resistencia trans, furia contra la disforia, piratas del género en plena búsqueda. Nuestros cuerpos, islas del tesoro. La belleza trans que no está en los manuales, ni en los anuncios, ni en los cuentos de hadas, cicatrices que hablan de nuestros viajes, diagnósticos en un cajón y reconciliación con el espejo, la duda, la idea, la calle y la lucha” (Trans-Block, 2009).

En abril de ese mismo año se celebraron en Barcelona las “I Jornadas Transfeministas. En construcción”  en el CSO Can Vies (Asambleatransfeminista.wordpress.com, 2010) organizadas por Transblock y la Asamblea Transfeminista. En las jornadas se debatió ampliamente sobre el concepto “transfeminismo” que estaba siendo reivindicado por toda una serie de colectivos trans-bollo-marica-feministas surgidos en los últimos años. “Este “nuevo” vocablo materializa la necesidad política de hacerse cargo de la multiplicidad del sujeto feminista. Se trata de una apuesta que transciende la ecuación transexualidad + feminismo = transfeminismo, mostrando la complejidad de los nuevos retos del feminismo, de las luchas sexuales y de género, y de la necesidad de una resistencia conjunta” (Ayp.unia.es, 2010). Miriam Solá, resumiendo algunas de las intervenciones de las jornadas, apuntaba que “el sujeto transfeminista es un sujeto múltiple, fragmentario, en devenir…” y que “el reto verdadero es confrontar estas identidades fragmentarias y múltiples al tiempo que le podemos hacer frente a la realidad de la desigualdad estructural, simbólica, social y material que sufren las mujeres, las lesbianas y las personas trans” (Capsula01 jornadas transfeminista [en construcción], 2010). En la intervención de Medeak se debatió, entre otros temas, sobre la idea de que “el transfeminismo no se reduce a la lucha trans”, que es necesario “transitar dentro del feminismo” y que “los objetivos del transfeminismo no son legislativos” (Capsula02 jornadas transfeminista [en construcción], 2010). Uno de los conflictos más importantes fue la escasa participación en los debates de las personas trans, tal y como denunció Juana Ramos (Capsula04 jornadas transfeminista [en construcción], 2010).

En junio de 2010 tuvo lugar el “I Congreso Internacional de Identidad de género y derechos  humanos(Congenid.org, 2010; EFE, 2010; Portalsida,org, 2010) en la Facultad de Derecho de la Universitat de Barcelona, con el apoyo de Human Rights Watch, junto a los Ministerios de Asuntos Exteriores de España, Los Países Bajos y Noruega, además del Ministerio de Igualdad, la Generalitat de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona (EFE, 2010). Más de setecientas activistas Trans* de sesenta y siete nacionalidades y culturas diferentes se reunieron entre el 4 y 6 de junio en torno a una agenda de discusión eminentemente política. GATE -Global Advocates for Trans* Equality- organizó un encuentro previo denominado Acción Trans* = Derechos Trans* que se centró en el fortalecimiento de capacidades (tanto organizativas como políticas), el intercambio de prácticas, perspectivas y análisis, así como en la discusión y construcción horizontal de estrategias de cambio cultural, social y político (Portalsida.org, 2010). Durante estas jornadas previas al congreso se hicieron evidentes las diferencias entre personas transexuales pro-diagnóstico y transgéneros pro-despatologización del contexto español, como había pasado anteriormente. Un debate que muchas de las personas trans procedentes de otros lugares no comprendían, probablemente porque en la mayoría de sus países de origen no disponían de  leyes de regulación y se sentían cómodas bajo el término “personas Trans*” o Transgéneros. El encuentro  culminó en la “1ª Manifestación internacional de lucha Trans e Intersex(Mani Trans Bcn, 2010a), la más multitudinaria realizada a nivel internacional hasta el momento y para muchas de las personas Trans* que participaron, la primera ocasión que podían manifestarse sin temor a la represión social y policial a la que eran sometidas en sus países (Manifestación internacional de lucha trans e intersex, 2010Manifestación Internacional por la Despatologización Trans, 2010Stp 5 junio 2010, 2010).

En octubre de ese mismo año, la Red por la Despatologización de las Identidades Trans del Estado Español  vuelve a organizar una jornada de lucha el 23 de octubre. En Barcelona, el colectivo Trans-Block, ATC, ACT!  Plataforma d’activistes sense vergonya y activistas independientes convocan la “ Manifestació per la lluita Transsexual, Transgènere i Intersexual de Barcelona(Mani Trans Bcn, 2010b) bajo el lema “Les identitats trans no són una malalatia” (Manifestaciones 23 de octubre – stp 2012, 2010). Una semana más tarde se organizaron las primeras “Jornadas Queer Transfeministas de desobediencia sexual. Porque portarse mal… es un placeren el CSO La nau de Castelló de la Plana (Desobediencia sexual, 2010).

“NUESTRO OBJETIVO PRINCIPAL ES DISEÑAR ENTRE TODAS UNA HERRAMIENTA HORIZONTAL, libre, participativa y sobre todas las cosas TEMIBLE para aquellos actores totalitarios que ejercen constante presión con el único fin de censurar y prohibir nuestro deseo y nuestros pensamientos. Invocamos a la destrucción de los discursos que siguen pidiendo la calma, de las instituciones y a todo aquello que normalice unas practicas y unos roles por encima de otros. Por eso, hoy en día nos mudamos de galaxia, nos trans-portamos y trans-mutamos a un planeta llamado Castelló de la Plana donde otro grupo de rarxs nos abren las puertas de su KSA para empezar a trabajar en la insurrección DESOBEDIENTE, desobediente a las practicas sexuales convencionales, al binarismo hombre/mujer, a las ordenanzas de civismo fascistas y al sistema capitalista heteropatriarkal.” (Antropologia.umh.es, 2010).

En diciembre se produce el seminario-encuentro “Movimiento en las bases: feminismos, feminismos queer, despatologización, discursos no binarios” en Sevilla, organizado por UNIA arteypensamiento (Ayp.unia.es, 2010). El encuentro se celebró “partiendo de la necesidad de consolidar y ampliar las potencias, procesos e impulsos de los movimientos feministas, y con el reto de construir discursos en torno a temas como la precariedad y la crisis económica, la sexualidad, el género, la transexualidad, la migración, el antirracismo, la despatologización, la prostitución, el derecho al propio cuerpo, el aborto y el antimilitarismo” (Ayp.unia.es, 2010). En el acto de clausura que tuvo lugar en la Sala Cachorro de Sevilla, el artista Miguel Benlloch realizó la  performance “Desidentifícate” (2010) en la que cuestionaba el heterosexismo y el binarismo de género.

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El año 2010 concluye con dos proyectos audiovisuales muy relevantes dentro de la cultura trans prodespatologización y el Movimiento Transfeminista, y que tuvieron gran repercusión dentro y fuera de nuestras fronteras. Montse Pujantell produjo el documental “Guerriller@s(2010) (Trailer: Guerriller@s, de  Montse Pujantell, 2010), “un reflexión sobre la identidad de género a partir de la reflexión de un grupo  bastante heterogéneo de militantes por la lucha transexual y transgénero” (Promofest.org, 2010) y Jo Sol estrenó el documental creativo “Fake Orgasm (2010) (Fake Orgasm – Feature Film Trailer, 2012), en el que, a través de la experiencia del activista transgénero Lazlo Pearlman, se abordaron los nuevos paradigmas de género e identidad.

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El 15 de Mayo de 2011 se convocó una gran manifestación con el fin de denunciar la crisis política, social, institucional y territorial española que se venía gestando desde 2008, como consecuencia de la gran crisis internacional en la que todavía estamos inmersxs. Después de la manifestación, un grupo de cuarenta personas decidieron acampar esa noche en la Plaza del Sol de Madrid de forma espontánea. Surgía el movimiento ciudadano 15M, también llamado “movimiento de los indignados”, que en forma de protesta  pacífica acamparon en las plazas de las capitales de casi todas las provincias españolas, con la intención de promover una democracia más participativa alejada del bipartidismo PSOE-PP y del dominio de bancos y corporaciones, entre otras muchas reivindicaciones (Es.wikipedia.es, 2015). En Madrid se conformó la Asamblea Transmarikabollo de Sol (Asamblea Transmaricabollo de Sol, 2011; Queersol.tumblr.com, 2011), que participó en las Marchas de la Dignidad del 22M y 29N dentro del Pink Block Indignado junto con otros colectivos. El 25J organizaron la Manifestación del “Orgullo Indignado. Transmaribolleras en lucha” (Queersol.tumblr.com, 2011).

En noviembre de 2010, en el contexto del Día Internacional en contra de la Violencia de Género, el colectivo RQTR nos había invitado a debatir y reflexionar sobre la sexualidad no normativa y la discriminación múltiple en la jornada “Interseccionalidad y sexualidades no normativas: Una mirada desde los márgenes” en la Universidad Complutense de Madrid (Rqtr.blogspot.com, 2009). Rafael M. Mérida y Olga Arisó habían publicado el libro “Los géneros de la violencia. Una reflexión queer sobre la violencia de género(Arisó y Mérida, 2010). En Barcelona, Alba Pons y Miriam Solá publicaban en el periódico Diagonal, un artículo que tenía por título “Transfeminismo, violencia, género” (Pons y Solá, 2011). Todos estos textos demuestran como el feminismo estaba gestando un concepto de género mucho más amplio (Pons y Solá, 2011), rompiendo su vínculo con la diferencia sexual y trascendiendo las diferencias y desigualdades entre hombres y mujeres. Se comienza a entender desde los movimientos feministas que el género “es un dispositivo que produce cuerpos diferenciales y jerárquicos a partir de la perpetuación violenta de las categorías hombre y mujer con el fin de mantener el orden social establecido” (Pons y Solá, 2011). Según las autoras, desde un perspectiva transfeminista, “el género en sí mismo es un mecanismo de control social” y “apostar por una visión transfeminista de las violencias de género significa dar cuenta de la pluralidad de opresiones específicas que  se constituyen y refuerzan mutuamente” (Pons y Solá, 2011). Esta perspectiva de la interseccionalidad de la  violencia de género influyó en la “5ª Manifestació per la lluita Transsexual, Transgènere i Intersexual de  Barcelona(Octubre Trans Bcn, 2011) que tuvo lugar el 8 de octubre en Barcelona, y cuyo lema fue “La  transfobia es otra violencia de género” (Manifestació de lluita transsexual, transgènere i intersex, 2011El moviment trans reivindica la despatologització, 2011).

“Un año más salimos a la calle para reventar el sistema de género y el orden patriarcal. Un año más queremos poner en el centro del debate social la realidad que vivimos cada día aquellos cuerpos que incumplimos las normas del género o transgredimos la sexualidad hegemónica. Desde el transfeminismo entendemos el género en sí mismo como un mecanismo de control social, una categoría que genera violencias, que refuerza el binomio hombre-mujer y la familia nuclear, castigando y dejando en los márgenes aquellas formas de pensar, sentir y actuar que no se corresponden con la normalidad genérica y sexual. […] Apostamos por hablar de violencias de género en un sentido amplio, poniendo en el centro la violencia ejercida sobre las mujeres y sobre todas aquellas que no encajamos en el sistema de género; contemplando a la vez la diferenciación sexual como violenta en sí misma. La transfobia es otra violencia de género. […] ¡Contra las identidades, la autogestión de los cuerpos y deseos!” (Octubre Trans Bcn, 2011).

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En esa edición se produce un fuerte debate dentro de la asamblea de la Manifestación Trans e Intersex de Barcelona y se produce una división de proyectos que van a comenzar a trabajar de forma autónoma y simultánea: comienza el recorrido en paralelo de Octubre Trans Bcn y Cultura Trans. Este último, formado Pol Galofre y Miquel Missé, van a promover actividades en torno a la visibilidad trans y a la consecución de derechos como el acceso a la salud, el mercado laboral, además de construir espacios de ocio inclusivos para las personas trans (Culturatrans.org, 2011), como las jornadas “Políticas Trans” (2011), “Salud  Trans” (2012) y “Cultura Trans Visible. Retomando posiciones en el arte” (2013). Desde 2013 organizan cada año el “Trans-Art Cabaret” (Trans-Art Cabaret, 6 Juliol, Ateneu Popular de 9 Barris, 2013).

“La promoción de nuevos referentes es fundamental para modificar el imaginario colectivo sobre lo trans, es por ello que trabajamos para cambiar ciertas estructuras sociales que permitan una plena inclusión de lo trans y para generar mensajes constructivos que permitan a las generaciones trans futuras pensarse desde un lugar más positivo.[…] ¡Queremos más Cultura Trans!” (Culturatrans.org, 2011).

Entre el 28 y el 31 de octubre de 2011, el colectivo Medeak celebró sus diez años de lucha organizando las “Jornadas Activistas Transfeministas. Repensando las prácticas feministasque tuvieron lugar en la Casa de las Mujeres de Donostia. Las jornadas fueron un espacio de reflexión y acción entorno a diversas temáticas donde activistas y colectivos construyeron alianzas y redes en el marco del transfeminismo. Se debatieron cuatro líneas de trabajo: el postporno como herramienta de sabotaje sexual al heteropatriarcado, estrategias transfeministas contra la violencia machista, alianzas políticas contra la sexofobia y resistencias frente al capitalismo machista (Archivo-t.net, 2011).

El año 2011 concluyó con el ciclo de vídeo “La internacional cuir. Transfeminismo, micropolíticas sexuales y vídeo-guerrilla(Museoreinasofia.es, 2011). Celebrado en el MNCARS y comisariado por Paul Preciado, el ciclo presentó una serie de vídeos y performances “que surgen de las prácticas feministas, queer/cuir y transmarikabollo contemporáneas situadas en la tradición de la vídeo-guerrilla: ejercicios de apropiación de los medios de comunicación ligeros como medios de contra-información, pero también como técnicas de producción de género y de sexualidad disidentes” (Museoreinasofia.es, 2011).

“El giro de queer a cuir hace hincapié en el desplazamiento geopolítico hacia el sur, en contrapunto al discurso colonial angloamericano, y marca la transición del arte feminista a una multiplicidad de prácticas y técnicas de producción de la diferencia sexual. De los movimientos postporno o eco-queer a la contrabiopolítica, el ciclo alude al viejo sueño universal de la internacional obrera, pero no ya de trabajadores viriles, sino de disidentes sexuales, buscando así un nuevo modo de imaginar el ámbito de lo político” (Museoreinasofia.es, 2011).

El 18 de noviembre, a la vez que se celebraba la sesión “Nuevas prácticas activistas” en cuya mesa redonda participaban los colectivos Medeak, La Acera del Frente y Maribolheras Precarias, tuvo lugar la jornada “La lokal Kuir. Disforias institucionales en las luchas autónomasen el CSO Casablanca de Madrid. El evento estaba pensado como un espacio de debate y reflexión colectiva donde “problematizar y repensar la cuestión de cómo nos relacionamos o no con las instituciones desde las luchas colectivas transfeministas, feministas y transmarikabollos” (Lahaine.org, 2011).

“Entendemos que las prácticas colectivas autónomas no deberían ser estetizables, aunque usen lenguajes artísticos para dinamitar los sistemas de poder. Convertir la lucha en arte y meterla en un museo la vacía de potencia política, nos desposee de la capacidad de desafiar, de ser temibles. Entendemos también que los centros de arte y de pensamiento nos imponen unos ritmos que son imposibles de asumir con estructuras asamblearias, que generan unas élites de representación que no queremos para nada (y que no nos ayudan) y que tienen un modelo de funcionamiento jerarquizado que no nos permite participar como iguales en las decisiones de organización” (Lahaine.org, 2011).

El MUSAC de León albergó en 2012 y 2013 una de las exposiciones feministas más importantes realizadas hasta la fecha en el contexto español. El proyecto “Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010(Musacvirtual.es, 2012Aliaga y Mayayo, 2013Metrópolis – Genealogías feministas, 2012Genealogías feministas en el arte español: 1960 – 2010 / Feminist Genealogies in Spanish Art, 2012) comisariado por Patricia Mayayo y Juan Vicente Aliaga, se propuso como una genealogía del arte feminista en España desde finales de los sesenta hasta nuestros días, “una relectura del pasado que restaure la memoria borrada de las prácticas de género en nuestro país” (Musacvirtual.es, 2012). Tatiana Sentamans, del colectivo O.R.G.I.A. intervino en el seminario “En torno a Genealogías feministas en el arte español:1960-2010(Museoreinasofia.es, 2013a) con la conferencia “Redes transfeministas y nuevas políticas de representación sexual en el Estado español”, en la que analizó la emergencia reciente de las prácticas artísticas y activistas transfeministas de nuestro contexto.

También con la voluntad de “cartografíar la emergencia de una serie de discursos, producciones culturales y prácticas políticas ligadas al feminismo, al movimiento lesbiano y a las luchas trans que habitan activamente los últimos años de movimientos feministas en el contexto del Estado español” (Solá y Pérez, 2013: 16), Miriam Solá y Urko Pérez editan “Transfeminismos: Epistemes, Fricciones y Flujos(Solá y Pérez, 2013; Transfeminismos, 2014). “A medio camino entre la teoría y la práctica, el arte y la política, la militancia o la academia, este libro pretende contribuir a reconstruir una parte de nuestro presente y de nuestro activismo a través, y desde el interior, de nuestra comunidad” (Solá y Pérez, 2013: 16).

En 2013 se estaba comenzando a debatir la propuesta del PP sobre la Ley de Seguridad Ciudadana, mas conocida como “Ley Mordaza”, que entró en vigor en junio de 2015. La ley permite la creación de un Registro Central de Infracciones contra la Seguridad Ciudadana, que vulnera el derecho fundamental a la no discriminación por ideología política. Dando “valor probatorio a las declaraciones de la autoridad”, afecta al derecho de defensa y la presunción de inocencia. Permitiendo cacheos preventivos, se vulnera el derecho fundamental a la intimidad y a la libertad personal. Esta situación nos recuerda mucho al contexto que vivieron muchos de los colectivos homosexuales y transexuales durante los último años del franquismo y los primeros años de la consolidación de la democracia, cuando La LPRS  todavía estaba vigente. La asamblea de Octubre Trans recoge estos debates y organiza en otoño de 2012 la “6º Manifestació per la lluita Transsexual,  Transgènere i Intersexual de Barcelona “Transtornem el carrer” (Octubre Trans Bcn, 2012) y en 2013 vuelven a la carga en la 7ª Manifestació per la lluita Transsexual, Transgènere i Intersexual de Barcelona “Torna la perillositat social(Octubre Trans Bcn, 2013). Para la jornada de apertura  del Octubre Trans 2013 se realizó un cartel en el que se reapropiaron de una de las fichas policiales utilizadas para la represión de la homosexualidad durante la etapa franquista en la que se podía leer “Ni códigos penales, ni exclusiones sociales. Trans en lluita”.

Recientemente se han publicado varios libros que abordan la cuestión de las identidades Trans* desde la mirada de la pedagogía proponiendo recursos, estrategias e instrumentos con las que combatir la transfobia desde una perspectiva no binarista: Miquel Missé publica “Transexualidades. Otras miradas posibles(Missé, 2013; Transexualidades. Otras miradas posibles, 2013), Gerard Coll-Planas edita, junto a la ilustradora María Vidal, “Dibujando el género (Coll-Planas y Vidal, 2013a; 2013b), en cuyo prólogo, Teresa Forcades fundamenta las constataciones básicas que se van a representar de manera gráfica a lo largo de todo el volumen: “las personas somos inclasificables, las personas somos sociales, las personas somos responsables y las personas tenemos sentido del humor” (Coll-Planas y Vidal, 2013a: 10-13). Lucas Platero publica el libro “Trans*exualidades. Acompañamiento, factores de salud y recursos educativos (Platero, 2014) en el que subraya “la diversidad de las vivencias de las personas que exceden las normas de género, evidenciando la rigidez del sistema binario en el que vivimos” (Platero, 2014) y ofreciéndonos toda una serie de herramientas y ejercicios prácticos para abordar de una manera grupal las necesidades de las personas Trans*. Fiona Joy Green y May Friedman publican “Buscando el final del arcoiris. Una exploración de las prácticas de crianza desde la fluidez de género(Joy y Friedman, 2015), en la que varias familias explican una serie de estrategias para que sus criaturas crezcan más allá de las categorías binarias de hombre y mujer, relacionándolo con las cuestiones de etnia, clase o edad (Ed-bellaterra.com, 2015). En “Políticas, prácticas y pedagogías TRANS(Planellas y Pié, 2015), sus autores nos explican lo trans entendido en sus múltiples sentidos y configuraciones: transversal, tránsfuga, transexual, transgénero, transfronterizo, transitad@s, transdisciplinar, y trans*formador (Editorialuoc.cat, 2015).

El año 2015 comenzaba con una propuesta muy especial. El Teatre Gaudí de Barcelona albergaba un proyecto en el que “el terreno incierto entre la masculinidad y la feminidad, la lucha por la propia identidad y la  negación de las etiquetas, tejen un discurso que no deja indiferente a nadie” (Teatregaudibarcelona.com, 2015). “Limbo” (Teatregaudibarcelona.com, 2015El Limbo del género llevado a escena, 2015Platero, 2015) es una pieza de danza-teatro producida por L’Era de les Impuxibles. Creada por Clara y Ariadna Peya y dirigida por Míriam Ecurriola, está basada en las experiencias de los activistas trans Miquel Missé y Pol Galofré.

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Esta genealogía que comenzó en los años setenta continúa en el presente. Durante los últimos años los colectivos implicados han ido transformando su propia concepción identitaria desde una perspectiva patologizante pasando por una etapa muy empoderadora hasta la llegada del transfeminismo que les ha dotado de potentes herramientas teóricas y políticas, permitiéndoles entender que el género en sí mismo es una violencia y que bajo ese mismo sistema de opresión, que relacionan también con la etnia, la clase, la raza y la migración, comparten causas con otros colectivos como demuestran las nuevas alianzas con los colectivos anti-psiquiatría o movimiento de diversidad funcional. ¡Aquí está la resistencia trans!